jueves, 21 de noviembre de 2013

Blog del Museo del Levantamiento de Varsovia.



http://ticumulevantamientodevarsoviahellin.blogspot.com.es/


Un nuevo blog ha comenzado, Blog del Museo del Levantamiento, Varsovia (Polonia), pronto volveré a publicar en este blog, pero de momento te recomiendo visites el nuevo blog en el que te contaré toda la información necesaria para que planifiques tu visita al museo de la capital polaca.

Un saludo

jueves, 13 de junio de 2013

Reformismo Ilustración e Independencia en Iberoamérica. 3º Grado de Historia. Práctica 2.


EL CONTRABANDO EN LA AMÉRICA COLONIAL


  1. INTRODUCCIÓN:
El contrabando desarrollado en territorios americanos desde  poco tiempo después de la llegada española al Nuevo Mundo, supuso una amenaza, que terminó por quebrantar el exclusivismo comercial español en las colonias americanas. Los comerciantes de las principales potencias europeas amenazaban con transformar el monopolio español en un mito. 
El contrabando sería un comercio prohibido y perseguido al ser contrario al interés público, un fraude cometido contra el tesoro porque contraviene las reglamentaciones de interdicción de exportación o importación de mercancías, o porque no se pagan los aranceles exigidos sobre exportación o importación. De manera general, para que se desarrolle deben coexistir tres condiciones básicas: Un grupo humano establecido en un medio geográfico propicio, la presencia de, al menos, un bien abundante que tenga demanda en el exterior conjugada con la escasez de otros productos necesarios, y otro grupo humano dispuesto a participar en el intercambio, ofreciendo los productos escasos y llevándose la oferta[1].


 
 

  1. CONTEXTO HISTÓRICO:
Carlos II, último miembro de la dinastía de los Habsburgo, había muerto sin descendencia, nombró sucesor a Felipe de Anjou , nieto de Luis XIV de Francia y bisnieto de Felipe IV, quien fue coronado con el título de Felipe V. Acababa así la dinastía de los Habsburgo y llegaba al trono español la dinastía de los Borbones.
Muy pronto, sin embargo, se formó un bando dentro y fuera de España que no aceptaba al nuevo rey y apoyaba al pretendiente el Archiduque Carlos de Habsburgo. La guerra civil y europea estalló. Se formaron dos bandos, uno liderado por España y Francia y otro por Inglaterra y Holanda.
Finalmente la guerra terminó con el triunfo de Felipe V, apoyado por los franceses, y con la firma del Tratado de Utrecht en 1713, que significó el fin del monopolio comercial indiano de España y el inicio de la hegemonía británica, concediéndole a Gran Bretaña el navío de permiso (derecho limitado a comerciar con las Indias españolas) y el asiento de negros (permiso para comerciar con esclavos en las Indias). 
A partir de este momento, España tendrá que hacer frente al comercio ilícito, no solamente llevado a cabo por los ingleses, sino también al ejercido por otras potencias europeas, sea el caso de Francia y Holanda. Ante esta situación, los Borbones, recién instalados en el trono español, hubieron de acometer una serie de medidas, conocidas como las Reformas Borbónicas.
A través de estas Reformas, se pretendía mejorar la organización interna del imperio, aumentar los ingresos de la corona y reforzar las defensas de todas las posesiones españolas, así como la creación de una flota competente que pudiera hacer frente a un comercio fluido entre las colonias y la Península.
 

  1. CAUSAS:
El origen de que el contrabando se convirtiera en un problema de envergadura para España, viene dado principalmente por dos factores: En primer lugar, el escaso desarrollo manufacturero español, que hacía que en los territorios americanos fueran más apreciados los productos de otras potencias, ya que España, o carecía de ellos, o se los vendía recargados con unos enormes impuestos.  En segundo lugar, la mayor producción industrial de países como Inglaterra y Holanda, impulsó a sus mercaderes a buscar nuevos mercados, organizados en compañías particulares o con apoyo estatal (La Compañía de las Indias Occidentales holandesa o la South Sea Company inglesa) que tuvieron una presencia cada vez más importante en la América española[2].
Todas estas compañías, y los mismos barcos españoles, debieron de hacerles frente a piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros que realizaban un contrabando paralelo[3]. 


  1. PRÁCTICAS CONTRABANDISTAS Y MERCANCÍAS.
Los contrabandistas echaron mano a diversas artimañas para burlar la vigilancia española e introducir sus codiciados productos en los mercados americanos. Una de las prácticas más comunes fue la arribada donde, esgrimiendo cualquier problema imprevisto (carenado de casco, rotura de velamen, extravío de la ruta, etc.), los navíos extranjeros anclaban por largos períodos en los puertos. Una vez allí procedían al secreto desembarco de las mercaderías o establecían negociaciones con las autoridades locales. Así, los extranjeros lograron involucrar en este contrabando desde los más humildes labradores y peones hasta los más elevados oficiales gubernamentales y eclesiásticos, llevando aparejada una gran corrupción[4].
Los bienes que los contrabandistas obtenían a cambio de sus mercancías eran principalmente materias primas (maderas tintóreas y nobles), frutos de la tierra (azúcar, tabaco, algodón, cacao) y, en menor medida, metales preciosos, ya que éstos estaban sometidos a un mayor control por parte de la Corona española.
Las mercaderías más apetecidas en Hispanoamérica fueron los tejidos, diversas provisiones (como bebidas alcohólicas y aceite), artículos de uso doméstico y bienes de producción, (como herramientas, hierro y acero). Asimismo, gran parte del comercio de esclavos negros estuvo en manos de contrabandistas, especialmente en la segunda mitad del siglo XVIII, una vez que los ingleses, acabaron por no respetar lo acordado en el Tratado de Utrecht con respecto al asiento de negros[5].
 

5.      CONCLUSIONES:

A pesar del empeño de los Borbones y de las medidas que llevaron a cabo, no consiguieron erradicar la evasión fiscal dada en territorios de ultramar, ni tampoco acabar con la corrupción y enriquecimiento de unos mandatarios de origen español, que poco velaban por los intereses de la Corona y mucho por los suyos propios. La distancia entre la metrópoli y sus colonias dificultaba en el control sobre ellas, y España ya no podía responder a la demanda por parte de los americanos. Esto fue aprovechado por las potencias europeas, que además de mejorar su posición en el  Nuevo Mundo, se encargaron de desarrollar su industria, lo cual les generaría mayores posibilidades en un futuro, mientras que España, centrada en un beneficio inmediato (obtención de oro y plata), perdió la oportunidad de establecer relaciones comerciales duraderas y estables con un continente que tenía mucho más que ofrecer que metales preciosos.

6. RESUMEN:

En la América colonial del siglo XVIII, España tuvo que hacer frente al problema que suponía la presencia de adversarios de tan gran calibre como Francia, Holanda e Inglaterra, que constituían una amenaza para su monopolio comercial, y por lo tanto, para el desarrollo de su economía.
España, debilitada a causa de numerosas guerras, no pudo, o quizás no supo, hacer frente a unas, cada vez más emergentes, naciones, cada vez más conscientes de la fragilidad de la Corona española y de su legitimidad en los territorios del Nuevo Mundo.                            

 




[1] MURIEL, Laurent; “Nueva Francia y Nueva Granada frente al contrabando: reflexiones sobre el comercio ilícito en el contexto colonial”, p. 4, 2003.
[2] La América española colonial siglos XVI, XVII y XVIII, Grandes problemas del mundo colonial,  http://www7.uc.cl/sw_educ/historia/america/html/3_3_2.html , Fecha de la visita: 4 – 03 – 2013.
 
[3] NAVAJAS JOSA, Belén; “Piratas, corsarios, bucaneros, filibusteros y contrabandistas en la América española (siglos XVI, XVII y XVIII), 2003.
[4] La América española colonial siglos XVI, XVII y XVIII, Grandes problemas del mundo colonial,  http://www7.uc.cl/sw_educ/historia/america/html/3_3_2.html , Fecha de la visita: 4 – 03 – 2013.
 
[5] MALAMUD,Carlos D.; “El comercio directo de Europa con América en el siglo XVIII, algunas consideraciones”,  1981.
 

martes, 19 de marzo de 2013

Historia Moderna de España. 3º Grado de Historia. Práctica 1.


FLORIDABLANCA Y LA CRISIS DE GUERRA DE NOOTKA (1789-1790). 
1. Introducción.

Como práctica de la asignatura de 3º de Grado de Historia, Historia Moderna de España se nos ha asignado la síntesis y estudio de unos de los capítulos del libro facilitado por el profesor en la bibliografía de la asignatura, Reformismo en los límites del orden estamental[1], yo he elegido el capitulo reflejado en el titulo de esta práctica, “Floridablanca y la crisis de guerra de Nootka (1789-1790)”.
El conflicto de Nootka me resulta interesante para realizar un análisis de la situación de los tres grandes Estados de la Europa occidental a finales del siglo XVIII, Francia, Inglaterra y España. La crisis de Nootka giró en torno a cuestiones relacionadas con las reclamaciones de soberanía, derechos de navegación y el comercio entre estas distintas potencias, en una isla situada al norte de California y que actualmente está dentro de territorio canadiense, es decir como analizare durante esta práctica, una disputa en territorios muy lejanos y en los que era muy difícil establecer una soberanía que fuera efectiva. 

2. Contexto geográfico.
Para la mejor comprensión de lo que expondré durante la realización de esta práctica, dispongo este mapa como parte del contenido del trabajo a realizar. En el se puede ver las pequeñas dimensiones de la isla de Nootka resaltada con el circulo que se encuentra  en la parte más al norte del mapa. He elegido este mapa que aunque enmarca demasiado el contexto geográfico de lo sucedido, ofrece la posibilidad de ver que disposición tiene una superficie tan pequeña en relación con un continente tan vasto.
 Isla de Nootka, en la actual Canadá. Constitución Web, Base de datos: constituciones – jurisprudencia – documentos – videos – discursos históricos – biblioteca virtual, Convención de Nootka de 1790, Consultada 20/12/2012,  http://constitucionweb.blogspot.com.es/2012/02/convencion-de-nootka-de-1790-13.html 

3. Biografía de Floridablanca.
Para el mejor entendimiento de lo expuesto a continuación no está demás hacer un repaso de la vida del principal protagonista del capítulo del libro elegido.
José Moñino y Redondo, Político español (Murcia, 1727 - Sevilla, 1808). Sus contactos como abogado con personajes influyentes, como el duque de Alba o Diego de Rojas, le facilitaron la entrada en el Consejo de Castilla como fiscal de lo criminal en 1766; allí establecería una estrecha relación con Campomanes -también fiscal-, consagrándose ambos en la defensa de las prerrogativas de la Corona frente a otros poderes y, en particular contra la Iglesia (regalismo). En aquel mismo año actuó contundentemente contra los instigadores del motín de Esquilache en Cuenca y apoyó la consiguiente expulsión de los jesuitas de España en 1767.
Nombrado embajador en Roma en 1772, le correspondió canalizar las tensas relaciones de Carlos III con el Papado, consiguiendo la supresión de la Compañía de Jesús (1773). El agradecimiento del rey por aquella gestión le valió el título de conde. Fue entonces cuando accedió a la Secretaría de Estado (especie de Ministerio de Asuntos Exteriores), que ocuparía por 15 años (1777-92); posteriormente se ocuparía también de la cartera de Gracia y Justicia (1782-90).
Pronto se vio enfrentado al «partido aragonés» que encabezaba el conde de Aranda, pues Floridablanca pretendía reequilibrar las instituciones de la Monarquía dando más peso al estilo de gobierno ejecutivo de las Secretarías de Estado y del Despacho, mientras que Aranda defendía el estilo judicialista tradicional que representaban los Consejos. En esa línea creó en 1787 la Junta Suprema de Estado (presidida por él mismo), que respondía a la idea de coordinar las distintas secretarías en una especie de Consejo de Ministros.
Floridablanca orientó la política exterior de Carlos III hacia un fortalecimiento de la posición española frente a Inglaterra, motivo por el que decidió la intervención en apoyo de los revolucionarios norteamericanos en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos (1779-83); consiguió éxitos como la recuperación de Menorca (1782) y de Florida (1783), pero también un sonado fracaso en los intentos de recuperar Gibraltar. Potenció la amistad con los príncipes italianos de la Casa de Borbón y con Portugal (esta última alianza proporcionó a España las islas africanas de Annobón y Fernando Poo en 1778).
La muerte del rey y el acceso al trono de Carlos IV no afectaron a la posición de Floridablanca, quien presidió la reacción conservadora del gobierno español frente a los temores despertados por la Revolución francesa (1789). Tras años de intrigas, en 1792 sus adversarios consiguieron que fuera destituido y encerrado en la ciudadela de Pamplona, bajo acusaciones de corrupción y abuso de autoridad. Juzgado y absuelto poco después, se retiró de la vida pública hasta que, con motivo de la invasión francesa de la Península (1808), fue llamado a presidir la Junta Suprema Central que había de organizar la resistencia, cargo en el que murió. 

4. Resumen. 
4.1. Floridablanca y la política internacional: El deseo de armonía y buen entendimiento.
En el siglo XVIII la alianza entre Francia y España hizo frente a la supremacía marítima y comercial de la que disponían los británicos.
España jugaba un papel muy importante en el orden internacional establecido, con intereses en los lugares más remotos del planeta por los que tuvieron que estar todo el tiempo en alerta, desde el Mediterráneo hasta el Pacífico pasando por el Atlántico, posesiones que pese a las dificultades que podía tener España para mantenerlas, el colchón que le otorgaban sus prosperas posesiones en toda América hacia que fuera respetada mas allá de su poder real, sobre todo en el aspecto bélico, dada la dificultad de las dimensiones de territorio bajo su poder.
Pese a lo citado anteriormente, los ingleses mantenían su presencia por todo el territorio americano, algo que finalmente obligo a Carlos III a entrar en la Guerra de los Siete Años, entre 1756 y 1763, en la que se disputaba por un lado el control sobre Silesia y por otro la supremacía colonial en América del Norte e India. Este acontecimiento hizo que desde ese momento España se viera obligada a fortalecer sus posesiones sobre todo en el continente americano.
Tras estas disputas Floridablanca como Secretario de Estado en España (1777-1792), se ve en la obligación de asumir una serie de medidas que hicieran que España mantuviera una política exterior que proporcionara estabilidad a sus posesiones. Floridablanca era partidario del uso de la diplomacia para alcanzar dicha estabilidad, su intención era calmar el panorama en el Mediterráneo y la Europa continental, con ello España pretendía mitigar las situaciones comprometidas en territorios transatlánticos.
España deseaba reconquistar Gibraltar y superar a Inglaterra como potencia mundial, por ello se firmo el Tercer Pacto de Familia (1761) entre España y Francia, entrando la primera nación en ese momento en la Guerra de los Siete Años poco antes de su desenlace. Pero los intereses de España en el momento de firmar este tratado iban más allá de afianzar su situación y sus aspiraciones en el viejo continente. Esta alianza ayudo a las pretensiones españolas de mantener la plenitud de sus territorios americanos ya que gran parte de su economía dependía de ello y con ello el futuro de un Estado dominante.
Floridablanca no dudo cuando llego al cargo de Secretario de Estado en suavizar las relaciones con Inglaterra ya que era su gran competidor en ultramar y a España no le convenía un enfrentamiento directo con esta emergente potencia en el continente americano, del que solo podía obtener un desgaste innecesario y con esta ventaja jugaban los ingleses sobre un tablero de enormes dimensiones.
Pero las aspiraciones del político murciano iban mucho más lejos y comenzó a desplegar toda su capacidad diplomática para mejorar las relaciones bilaterales de España con estados como Portugal, Marruecos o el propio Imperio Otomano. El mantenimiento de la paz en europea exigía mantener alejada a esta de los intereses otomanos. En este contexto España se intereso por mantener relaciones con una gran potencia oriental europea como Rusia que tenía presencia en el norte de California. Estos contactos con el gigante ruso sirvieron para mediar en los conflictos entre rusos y suecos en 1790, algo que hizo que los rusos se interesaran por mantener relaciones comerciales con España.
Sin duda alguna Floridablanca mantenía la intención de mantener buenas relaciones con los distintos estados que componían el tablero europeo y por extensión el de ultramar, salvo Inglaterra en la que los intereses demasiado similares hacían que fuera imposible una benigna relación diplomática.
Lo ocurrido en Nootka fue una prolongación más de los modelos de colonialismo presentes en la época, el de aportación fiscal a las metrópolis y el relacionado con el comercio. Los españoles y los ingleses se enfrentaron ya en la guerra de la Oreja de Jenkins en el año 1739 por los motivos económicos anteriormente citados. Floridablanca se percato de que conflictos como este solo provocaban un desorden inmediato en los intereses españoles en los territorios al otro lado del Atlántico, según su criterio España solo podría mantener sus intereses en este espacio manteniendo buenas relaciones diplomáticas con sus aliados y creando una fuerte flota que fuera capaz de competir con la gran Marina inglesa y unas buenas infraestructuras defensivas en las costas de los territorios controlados, algo que se pondría a prueba en conflictos como el que ocupa esta práctica, la guerra de Nootka. 

4.2. El jurisdiccionalismo ilustrado de Floridablanca.
El siglo XVIII es el siglo del jurisdiccionalismo, en él la figura del rey sigue siendo jurisdiccional, limitando las demás instancias, donde se podría decir que comparte poderes con las leyes privadas, entre las que el rey se encontraría muy cómodo, no teniendo que demostrar la usurpación, en lugar de eso solo definir el alcance, eso si los que se sienten usurpados tienen que demostrar el grado de expoliación al que han sido sometidos.
Con Floridablanca la idea de paz toma un nuevo sentido, la guerra puede encumbrar una economía pero también puede hundirla. Para ello que mejor que militarizar la administración, defensa de la paz que debía ser propagada mediante unos funcionarios de la corona militares, algo que se hizo muy visible durante el periodo del murciano en América. 

4.3. Floridablanca y América.
Los dominios americanos poseían igualdad legal de sus gentes desde que fueron incorporados a la Corona de Castilla, las leyes estipuladas en la península afectaban también a los territorios en ultramar y más de una vez esto represento un problema dado las peculiaridades de unos territorios tan alejados de España. Entre otras cosas la lejanía de estos relajaba mucho a sus habitantes de sus obligaciones tributarias con la Corona.
A este respecto se instaurara un reglamento de libre comercio que debía extenderse por todos los puertos y provincias donde fuera necesario. Para ello la atención se centra sobre la protección de los centros portuarios, frecuentados por las potencias competidoras. Se insistió a los virreyes a que cuidaran de los territorios ya ocupados y de que se hicieran reconocimientos hacia el Norte, si se encontraban indios debían respetarlos en cierta manera pero si eran extranjeros los que se encontraban debían ser inmediatamente expulsados, luchando así contra el contrabando que podían realizar otras potencias sobre los teóricos territorios españoles y digo teóricos ya que la flota española era incapaz de llegar a cada rincón de tan vasto continente.
Los asuntos de Indias crecían a un ritmo tan rápido que se hizo necesario dividir el despacho en dos o más secretarios de Estado, la división se produjo de manera que los distintos ramos de gobierno de América fueron introducidos en las distintas secretarias al igual que en España. De esta manera se pretende acabar con la idea de dos imperios  dentro de la monarquía española.
En cualquier caso era imprescindible la mejora en asuntos de guerra, tema costoso, pero vital para el orden, la tranquilidad y la seguridad. Así la mejora de las tropas, mandos, fortificaciones, artillería y demás debía afrontarse con un criterio económico ajustado a la situación del Estado. Se aumentaron y mejoraron las tropas instaladas en América, otorgándolas de todo lo posible para la defensa de los territorios e incluso se formaron oficiales en los países europeos más desarrollados en las materias bélicas, Inglaterra, Prusia y por supuesto a Francia. Desde ese momento los generales se convertirán en mandatarios políticos de las provincias.
La Marina necesitaba fondos y esfuerzos. El adelantamiento y mejora de las fuerzas navales exigía algo más que economía, inteligencia y experiencia en la navegación que propiciaban las escuelas de náutica y pilotaje. Al ingeniero general se le instaba a hacer barcos cada vez más veloces. Se promovió la construcción en astilleros privados al servicio del Estado para obtener mejores y mayores resultados capaces de competir con los numerosísimos navíos ingleses. El resultado fue una flota codiciada por los mismos ingleses que no dudarían cada vez que tuvieran oportunidad en apresar barcos españoles y ponerlos a su servicio. De 1776 a 1788 la flota española aumento considerablemente en competitividad, el sistema colonial así lo reclamaba. Pero los gastos fueron enormes, por ver estaría si los intereses por los que esta debía velar eran suficientes. Para ello Floridablanca creó un fondo de amortización de la deuda con el producto de la renta del tabaco de ambas Américas y con un tanto por ciento de todo lo que venga de aquellas partes y de lo demás de mis rentas, fondo que nunca llego a funcionar. 

4.4. El incidente de Nootka.
En 1774, pequeñas fuerzas navales españolas procedentes del apostadero de San Blas, en las costas de California, exploraban el litoral de los actuales estados de Oregón y Washington, así como del Canadá, buscando el paso del noroeste. Se encontraron con la isla de Nutka o Nootka que los españoles llamaron de San Lorenzo, un tiempo después España entro en guerra con Inglaterra y todas los puertos del Pacífico incluido el de Nootka fueron fortificados, momento que fue utilizado por potencias como Rusia, Portugal y los propios americanos para establecer intereses comerciales en la zona.
En 1789 dos mercantes ingleses pertenecientes a la Compañía Inglesa del Sur, el Argonaute y el Royal Princess, fueron capturados y sus dotaciones detenidas, pues los españoles pensaban que estos barcos ingleses venían a Nootka para ocuparla, fortificarla y establecer un comercio exclusivo en el puerto de San Lorenzo. Finalmente los apresados fueron liberados pero antes de ello uno de los capitanes ingleses se suicidio durante su cautiverio. El Estado ingles ante esta situación reacciono como se podía esperar ya desde unos años antes y declaro el incidente como un casus belli. Los españoles pronto reaccionaron aumentando aun más su presencia militar en la zona, tanto terrestre como naval.
Dejando de lado el Tratado de Utrecht, Londres pidió explicaciones y compensaciones por el arresto de sus tropas y navíos mientras se preparaba junto con Holanda para formalizar una guerra anunciada. España que poco esperaba del pacto de familia con Francia, dada la situación revolucionaria que se vivía en ese momento en suelo galo, se dispuso a buscar ayuda en otras potencias europeas con las que ya mantenía buenas relaciones y a preparar una eficaz flota capaz de solventar el conflicto bélico que asomaba.
Inglaterra por su parte armo sendas escuadras en el Mediterráneo y en el Báltico, la Cámara de los Comunes y la de los Lores no aceptaría la detención de las tropas británicas ni tampoco el protagonismo de España en el Pacífico y en el paso de la zona austral.
Floridablanca por su lado preparo en Cádiz una escuadra de los mejores navíos dispuesta a enfrentarse a los barcos ingleses, pero nunca dejo de lado su capacidad diplomática y intento en numerosas ocasiones llegar a un acuerdo con los ingleses para evitar un enfrentamiento armado declarado como tal, sobre todo intentado hacer concesiones comerciales, lo que resultaba ser el interés real los británicos mucho más allá de el arresto de sus tropas. 

4.5. La crisis de guerra de 1790.
El nuevo virrey de Nueva España en octubre de 1789, Revillagigedo se tendría que hacer cargo de la consolidación de San Blas, el control real de las Californias, el mantenimiento de Nootka, la continuación de las exploraciones y la mediación en las tensas relaciones con los británicos.
El 24 de mayo de 1790 todos los virreyes de las Indias se dispusieron en alerta al mismo tiempo que se enviaron refuerzos a la zona de la costa noroeste de América, en este contexto Floridablanca hizo un nuevo intento por evitar la guerra y dio a Inglaterra dos opciones, compensarlos por los hechos probados o someter a un arbitraje la situación de la que fueron protagonistas las dos potencias
Los ingleses, viendo que España está dispuesta a ceder en casi todo, aprovecharon, previa amenaza, con establecerse en todo el mar del Sur y asegurar sus derechos a establecerse no solo en Nootka sino a ampliarlo a casi toda la costa del noroeste americano.
En este momento Floridablanca declara:
“que Inglaterra quiere aprovechar la presente coyuntura para declararnos la guerra, que nos ve solos puesto que no debemos contar para nada con la Francia, de la que se quiere evitar el contagio de sus ideas y de la que se debe también desoír sus proposiciones de renovar un tratado de comercio pues supondría reconocer la independencia de la Nación y de su Asamblea de la autoridad y soberanía del monarca, nosotros no nos hallamos en estado de hacer la guerra, es verdad, porque aunque tenemos Marina, nos falta Ejercito, y aunque tuviéramos uno y otro, no tenemos dinero. Sin embargo, conviene disimular la debilidad, los ingleses tampoco se hallan en situación ventajosa para atacarnos y no perder la reputación”.
Floridablanca justo como pensaban Inglaterra parecía dispuesto a hacerle concesiones al menos en la zona norte de la costa pacífica del continente americano. 

4.6. Convención de 28 de octubre de 1790.
El 28 de octubre de 1790 se firma la Convención entre España e Inglaterra, con los siguientes artículos:
·         Art. 1°. Se ha convenido que los edificios y distritos de terreno situados en la costa de noroeste del continente de la América septentrional, ó bien en las islas adyacentes á este continente, de que los súbditos de Su Majestad Británica fueron desposeídos en el mes de abril de 1789 por un oficial español, serán restituidos á los dichos súbditos británicos.

·         Art. 2°.  Además, se hará una justa reparación, según la naturaleza del caso , de todo acto de violencia ó de hostilidad que pueda haber sido cometido desde el dicho mes de abril 1789 por los súbditos de una de las dos partes contratantes contra los súbditos de la otra ; y en el caso que después de dicha época algunos de los súbditos respectivos hayan sido desposeídos por fuerza de sus terrenos, edificios, navíos, mercaderías ó cualesquiera otros objetos de propiedad en dicho continente y en los mares ó islas adyacentes , se les volverá á, poner en posesión, ó se les hará una justa compensación por las pérdidas que hubieren padecido.

·         Art. 3°. Y á fin de estrechar los vínculos de amistad, y de conservar en lo venidero una perfecta armonía y buena inteligencia entre las dos partes contratantes, se ha convenido que los súbditos respectivos no serán perturbados ni molestados, ya sea navegando ó pescando en el Océano Pacífico ó en los mares del Sur, ya sea desembarcando en las costas que circundan estos mares, en parajes no ocupados ya, á fin de comerciar con los naturales del país , ó para formar establecimientos, aunque todo ha de ser con sujeción á las restricciones y providencias que se especificarán en los tres artículos siguientes.

·         Art. 4°. Su Majestad Británica se obliga á emplear los medios más eficaces para que la navegación y la pesca de sus súbditos en el Océano Pacífico ó en los mares del Sur no sirvan de pretexto á un comercio ilícito con los establecimientos españoles; y con esta mira se ha estipulado además expresamente que los súbditos británicos no navegarán ni pescarán en los dichos mares á distancia de diez leguas marítimas de ninguna parte de las costas ya ocupadas por España.

·         Art. 5°. Se ha convenido que así en los parajes que se restituyan á los súbditos británicos en virtud del artículo 1°, corno en todas las otras partes de la costa del noroeste de la América septentrional ó de las islas adyacentes situadas al norte de las partes de la dicha costa ya ocupadas por España, en cualquiera parte donde los súbditos de una de las dos potencias hubieren formado establecimientos desde el mes de abril de 1789, ó las formaren en adelante, tendrán libre entrada los súbditos de la otra y comerciarán sin obstáculo ni molestia.

·         Art. 6°. Se ha convenido también, por lo que hace á las costas tanto orientales como occidentales de la América meridional y á las islas adyacentes, que los súbditos respectivos no formarán en lo venidero ningún establecimiento en las partes de estas costas situadas al sur de las partes de las mismas costas y de las islas adyacentes ya ocupadas por España. Bien entendido que los dichos súbditos respectivos conservarán la facultad de desembarcar en las costas é islas así situadas, para los objetos de su pesca, y de levantar cabañas y otras obras temporales que sirvan solamente á estos objetos.

·         Art. 7°. En todos los casos de queja ó de infracción de los artículos de la presente convención los oficiales de una y otra parte, sin propasarse desde luego á ninguna violencia ó vía de hecho, deberán hacer una relación exacta del caso y de sus circunstancias á sus cortes respectivas, que terminarán amigablemente estas diferencias.

·         Art. 8°. La presente convención será ratificada y confirmada en el término de seis semanas, contado desde el día de su firma, ó antes si ser pudiere.
 
·         Artículo Secreto. Como por el artículo 6° del presente convenio se ha estipulado, por lo que mira á las castas así orientales como occidentales de la América meridional é islas adyacentes, que los súbditos respectivos no formarán en adelante ningún establecimiento en las partes de estas costas situadas al sur de las partes de las mismas costas ya ocupadas por España, se ha convenido y determinado por el presente artículo, que dicha estipulación no estará en vigor más que entretanto no se forme algún establecimiento en los lugares en cuestión por súbditos de otra potencia. El presente artículo secreto tendrá igual fuerza que si estuviere inserto en la convención. En fe de lo cual, nos los infrascritos plenipotenciarios de Sus Majestades Católica y Británica hemos firmado el presente artículo secreto, y le hemos puesto los sellos de nuestras armas.
El convenio se firmo por el Conde de Floridablanca y Jorge III en representación de Carlos IV y Jorge III respectivamente.
Se podría decir que el convenio promulgado por Floridablanca, buscaba un interés claro, una paz útil con Inglaterra. Pese a todo ninguna de las dos potencias desmantelo las naves y tropas movilizadas durante el conflicto. Visto esto se podría decir que fue una paz con muchos tintes de desconfianza, pero tiene también sentido pensar que no vendría mal a ninguno de los dos estados mantener dichas fuerzas una vez ya formadas para posibles intervenciones futuras en cualquier lugar donde tuvieran que velar por sus intereses.
Floridablanca desconfiado pronto comenzó a pensar con una posible alianza con el norte de Europa, es decir con Rusia principalmente con la que los españoles eran muy permisivos si nos referimos a concesiones comerciales en latitudes controladas por los españoles. Pero dicha alianza nunca llegaría ni con Rusia ni con Suecia ni Dinamarca, todos ellos habrían sido muy útiles para contrarrestar a las fuerzas inglesas allá donde tuvieran más difícil llegar los ejércitos españoles.
El 25 de diciembre de 1790, el virrey Revillagigedo recibió copia del convenio, encargándosele consolidara la posición española de Nootka ocupando la isla colindante que más tarde se llamaría Vancouver para marcar claramente hasta donde podían llegar los intereses británicos es decir la línea divisoria.
Para concluir con esta crisis al menos de cara a la galería, el 11 de enero de 1794 se derriba el fuerte de San Miguel en Nootka, la cual sería entregada a los ingleses para que estos la abandonaran poco después. Pese a esta aparente paz en la que si es mucho decir que salió ganando Inglaterra diré que quedaron en tablas, las dificultades de España por mantener sus posesiones en la costa noroeste del Pacífico quedarían al descubierto, algo conocido ya a estas alturas por los ingleses quienes superaban claramente a las fuerzas españolas destinadas en estas latitudes.
Nootka quedó fuera de la jurisprudencia de ambas potencias y las mismas podrían tener libre acceso a estos territorios sin entorpecer a la una a la otra, eso sí solo con intereses comerciales, nada de establecer ninguna población ni británica ni española. 

5. Conclusión.
A mi entender los grandes beneficiarios de situaciones como la de Nootka, fueron los estados de recién creación al otro lado del Atlántico, que vieron como las potencias Europeas extrapolaban sus problemas en el viejo continente a zonas muy alejadas en las que no podían ejercer el mismo control, ni tenían la misma capacidad ni diplomáticamente ni militarmente. Estos países nuevos serían los que aprovecharían esta situación para ocupar los vacios de las grandes metrópolis. El tiempo haría el resto y la expansión que acompaño a la colonización americana pronto crearía una contracción inevitable, ante la incapacidad de realizar una ocupación real de tan vasto espacio, ni por fuerzas humanas ni por las económicas, pese a los beneficios que esta expansión pudiera traer ya que las necesidades de las metrópolis también debían quedar cubiertas. A este respecto señalar la política de venta de territorios realizada por España en el norte del continente americano pocos años después de la Crisis de Nootka.
Floridablanca fue una pieza clave en lo explicado anteriormente, en mi opinión su decisión total a intentar evadir conflictos directos con otras grandes potencias, da a entender el conocimiento que tenía el conde de la situación real europea y no solamente de la situación española. Pero el tablero de juego era demasiado grande y se vio obligado a buscar posibles aliados demasiado lejos, estando esto destinado al fracaso de antemano ya que los intereses de unos y otros parecían quedar muy distantes. Floridablanca era consciente a mi entender de que ante la imposibilidad de contar con aliados capaces de prestar auxilio en un momento dado lo mejor era acercarse a su mayor amenaza, Inglaterra e intentar estrechar unos lazos que aunque fueran frágiles dieran tiempo a la política Ibérica de intentar establecer una línea diplomática más consistente una vez que los conflictos en suelo europeo se fueran solucionando.
El resumen al que podría llegar es que la crisis de Nootka sirve para analizar la situación de tres grandes estados de Europa, España, Inglaterra y Francia, esta última en otros menesteres más críticos que los que implican la colonización en ultramar como eran los propios de la revolución que sufría. Las otras dos potencias, España y Inglaterra debían de mantener un pulso quizás bajo mi punto de vista desigual ya que a mi entender los británicos contaban con un mayor despliegue en lo que se refiere a las infraestructuras dedicadas al comercio y los españoles tenían que luchar con la incapacidad de mantener tantos territorios y tan alejados de una manera efectiva, algo que podría decir que hasta Floridablanca había agobiado a los dirigentes españoles, que se habían ocupado más del tamaño de sus territorios que del beneficio que podía sacar más allá de los característicos de los inicios de cualquier ocupación territorial rica en ocasiones de abundantes riquezas, el comercio era y es mucho más que eso y el buen comercio se convierte a largo plazo en una fuente de recursos de incalculable valor para una potencia aspirante a su mantenimiento entre las más poderosas.  
5. Bibliografía.
·         GUILLAMÓN ÁLVAREZ, F.J., Reformismo en los límites del orden estamental, edit.um, 2010, Murcia.
·         GARCÍA CÁRCEL, R., (Coord.), Historia de España siglo XVIII, La España de los Borbones, Cátedra, 2002, Madrid.

5.1. Webgrafía.
·         Biografías y Vidas, Conde de Floridablanca, Consultada: 22/12/2013, http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/floridablanca.htm.


[1] GUILLAMÓN ÁLVAREZ, F.J., Reformismo en los límites del orden estamental, edit.um, 2010, Murcia.
 

domingo, 3 de febrero de 2013

Fuentes para la Historia Antigua. 3º Grado de Historia. Práctica 1.

 
HERAKLEION. 
 
 



Herakleion. El templo perdido de los dioses egipcios (video).
En la costa de Egipto engullida  por el Mar Mediterráneo y cerca de la desembocadura del Nilo se encuentra una enorme ciudad de templos, la legendaria Herakleion.
El experto arqueólogo submarinista francés Franck Goddio[1] intenta desvelar los secretos que estas ruinas sumergidas han escondido durante milenios. Goddio cree que ha encontrado las estructuras de los templos controlados por los invasores griegos dirigidos por Alejandro Magno hace 2300 años que fueron claves para su conquista, Egipto se rindió ante la superioridad de los ptolomeos que pronto extenderían su poder desde Herakleion, los griegos comprendieron que para vencer a una cultura que mezclaba gobierno y religión debían controlar los templos egipcios.
La búsqueda de nuevas estructuras y el estudio de los restos ya encontrados abarcan un área de 500 Km2, situada en el delta del Nilo y próxima a la ciudad de Alejandría, famosa en la antigüedad por su faro y su biblioteca. En la actualidad el arqueólogo francés Franck Goddio comparte esta búsqueda con un numeroso equipo internacional de expertos sin los que sería muy difícil realizar un trabajo serio dado las circunstancias en las que se encuentran los restos arqueológicos.
Este equipo de investigación se está encontrando con un autentico jardín de piedra, repleto de estructuras, estatuas y artefactos en general que podrían hacer posible una interpretación fidedigna de lo que fue en el pasado Herakleion y poder así comparar estos descubrimientos con las fuentes escritas que han llegado hasta nosotros (Herodoto habla del Templo de Herakleion). La búsqueda que se está realizando sobre la zona cuenta con las últimas innovaciones tecnológicas:
·         Sonar de exploración lateral.
·         Magnetómetros.
·         Resonadores de profundidad.
El área objeto de las investigaciones es sumamente amplia y por ello se ha subdividido en cuadriculas que son minuciosamente exploradas con la tecnología anteriormente citada y con inmersiones de buzos, para poder realizar un mapa de lo que fue esta ciudad del mundo antiguo apoyándose en las fuentes antiguas.
Por el momento los hallazgos más importantes son un conjunto de estatuas gigantes que se encuentran en el centro del área explorada, en un entorno rebosante de artilugios antiguos y en la que se encuentra un muro de unos 150 metros de largo. En esta zona se han encontrado numerosos objetos que serian susceptibles de haber sido usados en ritos religiosos, un naos[2] con una inscripción evocando al dios egipcio Amón y lo que podría ser un sendero procesional flanqueado por esfinges que darían acceso al templo. Algo que significaría que los investigadores se encuentran muy cerca de descubrir el Templo de Herakleion.
Pero si algo hace que los arqueólogos piensen que están trabajando sobre la superficie del Templo de Herakleion con seguridad, es la estela[3] de una tonelada que han encontrado en las profundidades de la bahía, con 14 líneas inscritas en jeroglífico egipcio y que según los faraones representados puede tener una cronología de entre el 380 al 362 a.C., una generación antes de que Alejandro Magno conquistara Egipto. La estela trata un asunto como el de los impuestos que los egipcios imponían a los productos perecederos traídos para comerciar desde tierras helenas por los griegos a uno de los puertos más importantes de Egipto.
Con el avance de las investigaciones sobre la zona, los expertos cada vez más, vinculan a los sacerdotes que controlaban Egipto y la sociedad egipcia con los griegos y su poder sobre el territorio durante 300 años. Los sacerdotes dieron poder a los griegos para gobernar Egipto eternamente, a cambio de una serie de concesiones sobre todo económicas y estos realizaron templos y altares que debían durar miles de años. Sin embargo algún desastre (terremoto, crecida del Nilo, etc.) acabo con el esplendor del templo base de los griegos, Herakleion e hizo que la ciudad y su templo anexo durmieran para siempre en las profundidades del mar, algo que según las evidencias arqueológicas (objetos de valor encontrados, restos humanos bajo estructuras, etc.) debió ocurrir entre el s.I a.C y el s.I d.C.
Son muchas las preguntas que aún quedan sin contestar y que los objetos rescatados de la bahía podrán descifrar, serán sometidos a un intenso estudio, para intentar aclarar aspectos de la vida cotidiana en el mundo antiguo y para intentar desvelar las claves de la conquista griega de Egipto.

[1] (1947 Casablanca, Marruecos). Arqueólogo submarinista francés, que en el año 2000 descubrió Herakleion.
[2] (en griego ναός "templo" o "vivienda de los dioses" y en egipcio per ur "gran morada") es la sala más importante de los templos del Antiguo Egipto y de la Antigua Grecia, así como de las iglesias del primer cristianismo, bizantinas y ortodoxas.
[3] (del griego, στήλη, stēlē; plural, στήλαι, stēlai y del latín stela; plural, stelae) es la denominación de un monumento, usualmente monolítico con inscripciones, en forma de lápida, pedestal o cipo, que se erige sobre el suelo y puede tener una función conmemorativa, funeraria, religiosa o geográfica.